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Decoración

Monográfico - Amarillo (parte 1)

Una de las principales preocupaciones de todos los hogares es saber cuánta luz reciben y si ésta es suficiente. Si no tenemos la suerte de contar con una casa especialmente luminosa, disponemos de un aliado que nos ayudará a conseguir toda la que necesitemos: el amarillo.

Asociado con el sol,  posee su misma capacidad para deslumbrar, pues es el color que antes percibe el ojo humano. Simboliza el júbilo, la inteligencia, el poder e invita a la actividad tanto física como intelectual. Incluso puede llegar a reflejar arrogancia y envidia. Es tanta su energía que puede agotar la vista.

Alegría para tu hogar
Esta fuerza hace que tengamos que ser cuidadosos a la hora de darle cobijo y de escoger los tonos que usaremos. Dependiendo de los mismos, podremos crear ambientes acogedores más reposados o espacios joviales y optimistas. En ambos casos propiciará estados relacionados con el buen humor.

Para iluminar una estancia de gran tamaño emplearemos, preferentemente, valores claros de la escala cromática, para evitar que el resultado pueda ser irritante. En cualquier caso, si optamos por un amarillo menos apagado podremos contrarrestar el efecto con malvas, verdes o azules que enfríen y armonicen la mezcla.

Sobrio o arriesgado
Una combinación de colores análogos puede crear ambientes fascinantes y resplandecientes, sobre todo en espacios amplios que permitan jugar con los diversos componentes. Ocres y mostazas acompañados de blancos, verdes y un mobiliario en madera nos acercarán a estilos como el rústico y el colonial.

Si el estilo que buscamos es más actual, puedes escoger entre la gama de amarillos limón, pigmento habitual de decoraciones kitsch y pop, y unirlo a naranjas, rojos y verdes brillantes. El resultado será juvenil y desenfadado, pero tendremos que cuidar que no sea también excesivo.

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